miércoles, 28 de septiembre de 2016

Los sonidos de ALMA

ALMA es fantástico... de hecho, es uno de los instrumentos más importantes en nuestra exploración del universo.
ALMA es el Atacama Large Millimetre/submillimetre Array: Un gigantesco radiotelescopio compuesto por  66 antenas de alta precisión ubicadas en el llano de Chajnantor, a 5000 metros de altitud en el norte de Chile.

Parte del conjunto de radiotelescopios de ALMA

las excepcionales características de la zona, y su aislada ubicación le permiten observar el universo como nadie, en la frecuencias de radio milimétricas y submilimétricas, ocupando un amplio rango del espectro electromagnético imposible de observar en el rango visible o ultravioleta, pudiendo así identificar las moléculas y elementos químicos de las regiones que observa.
 De hecho, combinando imágenes obtenidas por el Hubble y las obtenidas procesando visualmente los datos radioastronómicos obtenidos  por ALMA, se pueden visualizar las estructuras del universo con niveles de detalle imposibles antes de su construcción.

Imagen combinada de datos del Hubble y Alma de la galaxia Antena

Pero así como los datos de ALMA pueden resolverse transformándolos a un rango visible, las frecuencias de radio también pueden convertirse en sonidos, manteniendo la amplitud e intensidad de los mismos, y convirtiendo distintos rangos en timbres y notas al extrapolar sus frecuencias.



Así, durante el proceso de calibración de ALMA durante 2012, el megatelescopio apuntó sus antenas a la Nebulosa de Orión y captó una serie de emisiones en frecuencia de radio, producidas por los gases y partículas de polvo excitadas dentro de la nebulosa.

Esos registros fueron archivados, extrapolados a frecuencias sonoras y archivados, para ponerlos a disposición de quien quiera utilizarlos. De hechos varios compositores musicales han utilizado esos sonidos para sus composiciones (aquí algunos ejemplos).

Pueden descargar esos sonidos, registrándose en ésta página: http://www.sonidosdealma.org/
¿Esperamos que nos permitan disfrutar de sus composiciones!

Cucaracha... estás en problemas!

Imagínate que eres una cucaracha... sí, "eso" tan repugnante que habita en cuanto agujero húmedo y oscuro puedas encontrar.
Solo imagínate por un momento que eres uno de esos seres... no los desprecies tan fácilmente, ya que han sobrevivido centenares de millones de años... mucho más de lo que como humano puedes aspirar.

Bien, ahora... ya eres cucaracha.
Caminas como cucaracha, te mueves a la velocidad de cucaracha... y sientes como cucaracha.





¿Lo sientes? ¿sientes esa imperiosa necesidad de encontrar un lugar oscuro y húmedo? ¿esa compulsión por que tus antenas (fantásticos receptores olfativos) y tus patas (extraordinarios sensores táctiles) estén en contacto con otras cucarachas?
No te asustes... está en tus genes.
Centenares de millones de años de evolución han logrado impregnarte esa imperiosa necesidad de oscuridad en lo mas profundo de ti. ¡No te tranquilizarás hasta que tu cuerpo esté lo más lejos posible de la luz!
Por otro lado, has aprendido que si estás entre muchas cucarachas (cuantas más sean mejor), es posible que sobrevivas... mientras que si estás sola, tienes pocas esperanzas... así que, ¡quieres estar junto a tus congéneres lo más apretujada posible!

El mandato imperativo de tus instintos es irrefrenable:
- ¡Busca un lugar oscuro!
- ¡Quédate donde haya muchas cucarachas!
Si lo logras, tendrás oportunidades de sobrevivir.
No será fácil engañar a millones de años de evolución y hacerte creer que la seguridad está en otro lado...
¿o sí?

Investigadores europeos proyectaron un experimento en 2007 donde se intentaría torcer ese mandato instintivo, tratando de persuadir a las cucarachas a comportarse de una manera diferente.

Para ello utilizaron pequeñas "cucarachas-robot" (minúsculas cajitas electrónicas impregnadas en hormonas de cucaracha) que, si eran aceptadas por las reales, intentarían mostrar comportamientos diferentes dentro del nido, para observar qué hacían las cucarachas biológicas.
Los pequeños robots eran programables, autónomos y autopropulsados, y sus baterías podían durar hasta cuatro horas, suficiente para intentar engañar y persuadir a otras cucarachas de seguirlos.

Cucaracha real y su compañera robótica


Una vez aceptados por la comunidad, los robots se movieron hasta una zona más iluminada del refugio de control, cosa que ninguna cucaracha biológica haría por su propia decisión. Sin embargo, sorprendentemente más de la mitad de las cucarachas siguieron a los robots, y se quedaron junto a ellos en una zona de relativa penumbra, aunque antes habían elegido estar en la absoluta oscuridad.

Cabe destacar que las cucarachas poseen un agudo sistema de visión (complementando ojos compuestos y ojos simples) que les permiten visualizar todo su entorno sin problemas. Sin embargo, la mitad de las cucarachas del experimento contradijeron su comportamiento ancestral e imitaron a las recién llegadas.

Después de todo, parece que los instintos de las cucarachas no son tan sólidos como se creía.

Fuente:
http://www.scientificamerican.com/article/robot-cockroach-animal-collective/


martes, 27 de septiembre de 2016

Soy un cereal

Una nueva colaboración con la red Naukas, quienes han tenido la amabilidad de publicarnos.

Soy un Cereal



Tal vez te sorprendas, pero todo lo que eres, me lo debes.

Si… no me mires con ese rostro perplejo. Me debes mucho más de lo que puedes imaginarte. Así que, mejor siéntate y escucha esta historia:

Imagínate que eres un humano prehistórico y que transcurres tu vida en alguna remota región, hace unos 8.000 o 9.000 años atrás. Tu vida seguramente era bastante más difícil de lo que sospechas. Vives en pleno neolítico, donde tu alimentación depende de la caza y la pesca con algunas primitivas armas de piedra, o si tienes suerte, de la recolección de frutos y semillas en las épocas estivales.

A decir verdad, tu día es bastante complicado: desde que de despiertas al alba hasta que buscas refugio al anochecer, has pasado la gran mayoría del tiempo tratando de conseguir algo de alimento… lo que no es fácil cuando otras tribus están compitiendo con la tuya por alguna pieza de caza o los frutos de algún árbol. De hecho es altamente probable que pasen algunos días antes de que puedas conseguir suficiente sustento para ti y los tuyos.

Tu grupo no puede quedarse quieto, y siempre debe estar trasladándose de un lado a otro para conseguir agua, o seguir alguna manada. Obviamente movilizarse rápido implica ser un grupo reducido de individuos, así que solo estás tú, tu familia y algunos allegados para ayudarte en el complicado trabajo de conseguir alimento.

Ya anocheció… y hay que cuidarse de los predadores (ya sean animales u otros grupos humanos) que pueden estar interesados en esa pieza de caza que conseguiste con tanto esfuerzo.  Tal vez aquella cueva sea un buen refugio por ésta noche… siempre que no esté ya ocupada.

La comida que conseguiste solo alcanzará para uno o dos días, así que mejor descansa todo lo que puedas, antes de volver a la búsqueda de más alimento… el clima no ayuda y deberás esperar a que pase esa tormenta que viene por el horizonte. Mientras tanto, deberás procurar defender tu cueva de otros intrusos, aprovechar para acondicionar tus herramientas y armas de piedra, y sobre todo mantener vivo el fuego hasta que debas moverte nuevamente.

No hay muchos niños en tu grupo… la mayoría de ellos murió al nacer, o no sobrevivió los primeros días… eso de estar moviéndose permanentemente no ayuda a que los pequeños puedan sobrevivir los primeros meses, y solo unos pocos lo logran.

Por otro lado, el anciano de tu grupo ya superó los treinta años… le es difícil comer porque ha perdido varios dientes, su piel muestra las cicatrices de los combates pasados y sufre los dolores de viejas fracturas. ¡Es muy raro que alguien sobreviva tanto! sin duda es un hombre de suerte, y debes aprovechar su experiencia… seguramente no pasará el próximo invierno; posiblemente tú no logres vivir tanto como él, así que aprende de sus saberes mientras puedas.

Como ves, no es una vida fácil la que tienes por delante.
Pero en un momento de tu vida algo cambió.
Algo simple, casi intrascendente… te abrió un camino totalmente nuevo.

Continuar leyendo en Naukashttp://naukas.com/2016/09/27/soy-un-cereal/

lunes, 26 de septiembre de 2016

Hace apenas 100 años...

Hay muchas cosas que hace alrededor de 100 años no sabíamos, muchas de ellas que ni siquiera sospechábamos y que si nos las hubieran dicho antes de que se descubrieran, hubiéramos dudado de la salud mental de quien lo propusiera.

¿ejemplos? desde la teoría de la relatividad, hasta el viaje espacial...pasando por las comunicaciones o la inteligencia artificial. En todos los rubros de la ciencia o la tecnología, éstos últimos cien años han sido fantásticos desde todo punto de vista.

pero hay un conocimiento que en general no valoramos cotidianamente, pero cuya importancia fue tal que cambió profundamente la forma en que miramos nuestro planeta, y que dio explicación lógica a decenas de preguntas hasta entonces sin respuesta.

Hoy vamos a recordar a un hombre que se atrevió a probar sus ideas:  Alfred Weneger.

Alfred Weneger en uno de sus viajes a Groenlandia
Meteorólogo, geofísico y doctorado en astronomía, Weneger logró probar de manera indudable algo que hasta entonces nadie se había atrevido a afirmar, aunque algunos sospechaban: La deriva continental.
Obviamente, el primer indicio está a la vista de cualquiera que vea un mapamundi: los perfiles de las costas de Sudamérica y África, sobre el atlántico, parecen coincidir. Esto ya había sido observado varios siglos antes por numerosos geógrafos y estudiosos, pero aunque podían sospechar que ambos continentes habían estado unidos en el pasado, no podían explicar la causa, ni mucho menos probar que así fuera, mas allá de la coincidencia visual.
Por otro lado, la ciencia de principios del siglo XX daba por sentado que la tierra estaba formada por bloques inmóviles y que no era factible que esos bloques se desplazaran, salvo por gigantescos cataclismos.
El mérito de Wegner fue investigar profusamente y buscar pruebas que confirmaran o descartaran ese movimiento sin basarse en preconceptos, cualquiera fuera el resultado de esas investigaciones.

Weneger encaró sus investigaciones desde varios enfoques, usando tanto sus conocimientos geofísicos como metereológicos:

Pruebas geográficas

  • Wegener encontró que la coincidencia entre Africa y América es aún mayor si se tienen en cuenta no las costas actuales, sino los límites de las plataformas continentales.


Pruebas geológicas

  • Cuando Wegener modeló todos los continentes en uno solo denominado "Pangea", descubrió que existían cordilleras con la misma edad y misma clase de rocas en distintos continentes lo que reforzaba la idea de que habían estado unidos.


Pruebas paleoclimáticas

  • Utilizando ciertas rocas sedimentarias como indicadores de los climas en los que se originan, dibujó un mapa de estos climas antiguos y concluyó que su distribución resultaría inexplicable si los continentes hubieran permanecido en sus posiciones actuales.


Pruebas paleontológicas

  • Wegener también descubrió que en distintos continentes separados por océanos, había fósiles de las mismas especies, incluso organismos terrestres, como reptiles o plantas, incapaces de haber atravesado océanos, por lo que dedujo que durante el periodo de vida de estas especies Pangea había existido.

Evidencias fósiles

Las pruebas eran irrefutables... era obvio que todos los continentes (no solo África y América) habían estado unidos en algún momento de la historia remota de nuestro planeta.
Sin embargo, no le fue fácil imponer sus ideas:
Aunque la deriva continental suscitó en 1915 algunos apoyos, como el de los geólogos Émile Argand y Alexander du Toit, fueron muchos más los científicos que optaron por quemar al hereje. “La hipótesis de la deriva -escriben Romano y Cifelli- era tan iconoclasta que se ganó el vitriolo, el ridículo y el desprecio de los especialistas, cuyos propios trabajos publicados partían de la premisa de una corteza terrestre horizontalmente inmóvil”.

Por supuesto, las ideas de Weneger no ofrecían un mecanismo que justificaran la razón por la que los continentes tuvieran ese "movimiento horizontal" a todas luces imposible, según el conocimiento de la época.
Debieron pasar 30 años para sacar los escritos de Weneger del cajón de los escarnios, cuando ya a mediados del siglo XX se descubrieron los fundamentos de lo que actualmente se conoce como "tectónica de placas":

Deriva continental


  • Los continentes no estan "fijos" en el planeta, sino que "flotan" en un manto fluido de magma que los soporta y permite su movimiento relativo.


Los nuevos descubrimientos robustecían cada vez más las ideas de Weneger, hasta el punto en que hoy es uno de los conceptos más sólidos sobre la geología terrestre.


Lamentablemente, Weneger murió sin saber que al fin, el mundo le había dado la razón.


mas info:
http://elpais.com/elpais/2015/11/23/ciencia/1448304531_616520.html?rel=mas
https://en.wikipedia.org/wiki/Continental_drift
http://historiaybiografias.com/deriva/

sábado, 24 de septiembre de 2016

¿te gustaría viajar a "Próxima b"?... piénsalo dos veces.

Desde que se descubrió que Próxima Centauri podría tener un planeta de tipo terrestre llamado "Proxima b" orbitando en su zona habitable, nadie ha parado de hablar de él y de lo extraordinario que es la posibilidad de que, justamente en la estrella más cercana al Sol, exista un planeta de ese tipo.

Obviamente, sería grandioso que justo aquí, "a la vuelta de la esquina", a apenas unos 4,22 años luz de nosotros hubiera un planeta habitable, y más aún que tuviera agua... atmósfera... y porqué no, vida!

¿Te gustaría poder viajar a él? Seguro que sí, ¿verdad?... pero espera. No te entusiasmes tanto.




Leyendo esta magnífica entrada (que te recomiendo visites después de leer este hilo), verás que el problema no es solamente el tiempo que necesitamos para llegar allí, sino otro un poquitín mas complicado de resolver:

Para hacerlo más fácil y con números redondos, el autor de la nota supone que nos resignamos a no poder viajar en persona, y nos contentamos con apenas poder mandar una sonda de 1 Kg de peso.
Por otro lado, dado que viajar a velocidades lumínicas nos está vedado, vamos a suponer que dispondremos de 1.000 años para hacer el viaje.
Pero por las dudas para hacer más fácil aún el cálculo, el autor hace dos suposiciones mas:
- Ya tenemos todo listo en el espacio y no debemos gastar combustible para "sacar" la sonda de la tierra y ponerla en órbita.
- No nos preocuparemos de frenar la sonda cuando llegue a Próxima b. Simplemente pasará volando por allí y se perderá luego en el espacio.

Bueno, con todas estas facilidades, ya parece bastante sencillo, así que el autor se dedica a calcular cuánto combustible se requeriría para mandar la imaginaria sonda con nuestro mensaje de paz a los posibles "proximaberianos".


Veamos algunos resultados de éstos cálculos:

Para tardar 1.000 años en llegar, la sonda debe viajar a 1.270 Km/s (75 veces más rápido que la nave humana actualmente más veloz que se haya lanzado jamás: Voyager 1)

Si optamos por un propulsor químico (comburente y combustible), capaz de alcanzar esa velocidad, la masa de propelente sería realmente muy grande: No pienses toneladas, ni miles de toneladas, ni millones de toneladas... ni siquiera en billones o trillones de toneladas... siempre te quedarás corto.
En realidad, no te alcanzaría la masa de toda la materia del universo observable... necesitarías varios "universos de combustible" para poder mandar el cacharrito a la estrellita mas cercana.
Así de ineficiente es "sentarse arriba de un barril de combustible" para viajar por el universo.

Bueno, pero existen formas de propulsión más eficientes, como la propulsión iónica... aceleran menos, pero durante muchísimo mas tiempo, así que... ¿qué tal con esa tecnología?
Bueno, necesitarías unos 5,5 trillones de kilos (un 55 seguido de 17 ceros) algo así como la masa equivalente a la de dos billones de cohetes Saturno V (como los que llevaron humanos a la Luna).

Como ves, nuestra actual tecnología está tan pero tan lejos de permitirnos el viaje interestelar más modesto que puedas imaginar, que por ahora, debemos contentarnos con imaginarnos poder visitar apenas nuestro pequeñito e insignificante sistema solar.

Mas info detallada en el artículo original.